Materiales
Almohadilla, en España se le llama mundillo, almohadilla que sirve de soporte y sujección de la labor mientras se va realizando.
Hay diferentes tipos de almohadillas, pero las españolas populares son cilindros ovalados que suelen medir entre 60 y 70 cm. de largo y unos 20 cm. de diámetro.
El relleno más común es paja y crin. Durante el siglo XIX y principios del XX fueron habituales en las ciudades las almohadillas en forma de rodillo móvil montado sobre una estructura de madera, pero en el mundo rural nunca se impusieron.

Bolillos, para enrollar el hilo en forma de espiral y sujetarlo en una entalladura que tienen en la parte superior, mediante un nudo que permite ir desenrollando el hilo.
Los bolillos españoles se llamaron en el siglo XVI majaderuelos o majaderillos porque su forma se asemeja a la mano del mortero para majar especias.
Los bolillos antiguos eran de madera de boj y su grosor varía un tanto según las regiones, pero la forma permanece constante. Actualmente se hacen de madera de pino y no suenan como los antiguos al hacer la labor.
Alfileres, para sujetar los cruces de las guías, los enlaces, torsiones y bucles mientras se realiza la labor.
Hebra de lino, algodón, seda, lana o metal.
En España se hicieron encajes muy ricos combinando los colores y los materiales de las hebras. De hecho los encajes de seda y metales nobles se llaman puntos de España.
Diseño, trazado sobre un material liso y tenso, como cartulinas o papel tela. Se hace el dibujo esquemático y se agujerean en los lugares donde han de ir los alfileres.
En España a este patrón se le llama cartón y picado que en Almagro se solía teñir con azafrán para poder distinguir mejor la hebra sobre el dibujo. Se sujeta el cartón sobre el mundillo y cada encajera interpreta el dibujo, de tal manera que un mismo cartón puede leerse con puntos diferentes.
Existen otros elementos que se utilizan en distintas regiones, como una especie de escalerilla para sostener la parte superior del mundillo que apoya en el regazo de la encajera, o una horquilla para sacar los alfileres de su lugar, acericos para los alfileres, etc. La escalerilla fue bastante usual, en la zona de Valladolid.
En España, hasta los años 50, era costumbre enseñar estas técnicas a las niñas en las propias escuelas, porque se consideraba imprescindible en la educación femenina. En general el aprendizaje se hacía en el propio hogar, heredando los conocimientos y los patrones de madres a hijas.